miércoles, 5 de agosto de 2015

Cuestiones irresolubles

Pregunto
Pregunto y me dicen que has sentado cabeza
Pero, por más que me lo dicen, menos me lo creo.
Me niego a creer que hayas sentado cabeza, cuando yo nunca conseguí que lo hicieras.
Pregunto y me dicen que ahora estudias.
Pero me niego a creer que estés estudiando después de todas las veces que te pedí que lo hicieras, sin éxito. 
Pregunto y me dicen que ya apenas sales.
Y, aún así, no les creo porque no te imagino sin salir a diario, como tenías costumbre. 
Pregunto y me dicen que ya nunca te metes en líos. 
Pero no me creo que tú, siendo un huracán como eras, hayas cambiado tu esencia.
Pregunto y me dicen que has madurado.
Y eso sí que no me creo, cómo voy a creer que tu cabecita loca haya dejado de pensar igual.
Pregunto y me aconsejan que deje de preocuparme por ti
Pero no saben que para mi eso no es fácil. 
Y que me dejen, que ya lograré acostumbrarme a tu ausencia .

En definitiva, pregunto para saber de ti, de tu vida. 
Pregunto sabiendo que cuanto más sepa peor será. 
Pero lo hago por mí porque por ti no gastaría ni una palabra más, 
no lo mereces. 
Finalmente, pregunto porque una parte de mi necesita matar tu recuerdo.
Pero para ello no tengo ninguna respuesta

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