miércoles, 15 de noviembre de 2017

Espinas, veneno, algodón o cicatrices

Algunas personas están hechas de espinas, 
otras de palos, 
                                       otras de veneno, 
otras de algodón...

Yo no recuerdo como era al principio 
puede que fuera de piel,
 sólo sé que ahora estoy hecha de cicatrices.

Cicatrices feas, bonitas, que duelen y que producen melancolía.


Cicatrices autoprovocadas y cicratrices que me han dejado los vaivenes de la vida.

Cicatrices, todas mías.

Algunas selladas por el tiempo, 
algunas mal curadas y otras reabiertas en más de una ocasión
otras aún en carne viva.

Al fin y al cabo todas me construyen, 
mejores o peores me hacen quien soy.

Y no, no se trata de cambiarlas ni quitarlas,
sino de quererse como uno es

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Materiales

Resulta que tú y yo estamos hechos de materiales distintos.

Más bien materiales incompatibles.

Digamos que tú eres fuego 
y yo solo soy una hoja de papel.

Que cuanto más te acercas, más me consumes.


Que si me acerco yo, me destruyes.

Pero si me alejo, me quiero destruir yo.

Que adictivo y maldito veneno tendrás.

Digamos que eres cicuta, 
que sé que sólo con probarte voy a morir.

Pero es que quiero todas las consecuencias que traigas, 
quiero quemarme si quemas 
y morirme si matas.

Destrúyeme entera si hace falta...


Al fin y al cabo yo no me pertenezco a mí. 
No desde que apareciste, 
con tu fuego me hiciste tuya.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Ojalá

Ojalá volvieras a mí

como la lluvia de otoño

tan imprevisible como esperada...

Ojalá volvieras a mí.

sábado, 28 de octubre de 2017

28 de Octubre

Uno nunca está preparado para perder a alguien.
Nunca.

Mi Ángel tú me criaste junto a las dos mujeres más maravillosas del planeta.
Me enseñaste todo lo que sabías, junto a tus valores.
Tú me enseñaste a ser una mujer fuerte, valiente, luchadora y trabajadora.
Tú me enseñaste a soñar sin despegar los pies de la tierra.

Me hiciste fuerte, pero también sensible.

Pero ¿Cómo se supera la pérdida de uno de los pilares imprescindibles de tu vida?

¿Cómo se hace para llenar un vacío tan grande?

Yo no creo que logre aprender nunca porque tú marcha no logro superarla, mi ángel, no puedo.
Fuiste y serás siempre el hombre de mi vida, mi rubio.

Me enseñaste hasta el último minuto y, soy quien soy ahora, por ti.
Y hago todo lo que me pediste la última vez que nos vimos.

Sé que estés donde estés me sigues mirando orgulloso.
Sé que estoy cumpliendo con todo lo que querías.
Sé que hasta que me muera me seguirás cuidando desde donde quiera que estés porque no hay nada que pueda hacer que dejes de cuidar a tu niña.

Y siempre seguirás vivo en mi corazón y en mi memoria.
Gracias por ser el mejor abuelo, padre y amigo.
Te quiero y te querré siempre.

miércoles, 25 de octubre de 2017

(pen)última carta

Hola viejo gran desconocido:

Ya no me quedan pensamientos para ti, 
así que me temo que esta es la (pen)última vez que me despido de ti... 
pues nunca se puede decir que la última, o eso dicen.

Ya encontrarte por la calle me es indiferente. 
A ti todo te fue indiferente a tu marcha (o incluso antes).

Pero a mí me ha costado una regeneracion a corazón destrozado por reparar;
 muchas cosas que dejar en la basura y muchos recuerdos que amaestrar.

Porque los recuerdos, aunque sean bonitos, pueden doler.

Como te decía ya me eres indiferente.

Aunque debes saber que lo que fue nunca me será indiferente.
Y debo decirte que me hiciste muy feliz y que me diste recuerdos maravillosos... 
pero también me hiciste infeliz y me dejaste recuerdos espantosos; 
aún así, me quedo con lo bueno, 
lo malo lo dejo para tu estúpida 
decisión de marcharte.

No te voy a decir que en mí no queda nada 
porque me queda 
pero me queda lo bueno.
Al fin y al cabo, lo malo sólo me hacía daño.
Me quedo con fuimos y con aquellos nosotros
Y ahora quedate tú contigo que yo me encargo de mí.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Sigo siendo yo

Soy yo, sigo siendo yo.

Hace ya casi un año en el que soy yo quien vela tus cicatrices, 
siempre con aguja e hilo preparada por si alguna se abre, 
volver a cerrarla.

Hace ya casi un año desde que soy yo quien se preocupa de tus desvelos, 
                                                                                         de tus excesos de cafeína, 
                                                                                           de tus quebraderos de cabeza, 
de tus momentos malos y de todo lo que te pueda afectar.

Soy yo, desde hace casi un año quien se mata por verte sonreír,
                                                                                       por escuchar tu risa, 
                                                                                          por ver felicidad en tus ojos o 
                                                                                                                por verte en calma.

Hace casi un año desde que soy yo quien nada más que piensa 
cuándo podré volver a verte otra vez, abrazarte y mimarte.

Hace casi un año desde que el destino 
me hizo el magnífico regalo de ponerte en mi camino 
para que sea yo tu mayor fan, 
tu apoyo incondicional sea cual sea tu descisión, 
quien más confía en ti y tus capacidades y 
quien está segura de que tu te vas a comer 
no el mundo, sino el universo entero y 
yo voy a ir a tu lado viéndote cosechar éxito tras éxito.

Soy yo desde hace casi un año quien se mira en ti cuando no se encuentra, 
porque no puedes ser un mejor modelo a seguir.

Soy yo desde hace casi un año una persona diferente, más feliz.

Todo esto es sólo el resumen de las consecuencias que provocó que te colaras por la ventana que dejé abierta al cerrar todas las puertas y te metiste de lleno en mi corazón a través de mis ojos y me reparaste todas las heridas y te construíste tu hueco ahí.

Soy yo desde hace casi un año quien sólo escribe para ti.
Soy yo y es gracias a ti.

miércoles, 11 de octubre de 2017

te necesito

Lo admito.
Te necesito.
Te necesito tanto como mi corazón al sístole y al diástole para mover mi sangre.
Te necesito tanto como mis pulmones al aire que respiro.
Te necesito tanto.
Podría incluso decir que soy dependiente.
Soy dependiente de tus ojitos miel que me matan.
Soy dependiente de tus miradas que hablan más que tú boca.
Soy dependiente de tu voz que es un relajante instantáneo.
Soy dependiente de tu sonrisa que ilumina más que cualquier luna de cuarto creciente.
Soy dependiente del sonido de tu risa que me contagia de felicidad.
Soy dependiente de tus manos de hielo y que recuperan su calor en las mías.
Soy dependiente de tu pelito precioso que no es más que una muestra de tu fragilidad.
Soy dependiente de tu rota espaldita a la que yo poco a poco voy arreglando.
Soy dependiente de tus abrazos que me hacen sentir en casa esté donde esté.
Soy dependiente del tacto de tu piel que es indescriptible.
Y soy dependiente de casi todo lo que te hace ser tú.

En definitiva, soy dependiente, por ello y necesito tenerte cerca para verte y oírte mi musa.
Sin ti esto no sería nada.

Que nada nunca nos separe y que siempre sigas siendo siempre la mejor musa que haya dado el mundo.
Y, sobre todo, que nunca dejes de ser tan mía y 
que nunca me dejes dejar de ser tan tuya

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Enemigos

El destino y la distancia son esos dos malditos que están aliados en nuestra contra.
Nuestros enemigos


La distancia se empeña en tenerlos lejos.

Pero, mi pollito, ellos no saben que nuestro lazo 
es tan fuerte que sabemos evitarlos 
y que hacemos malabares para volver a unirnos.


Tú estas siempre conmigo... 
por muy lejos que estés.

Yo te puedo sentir a mi lado siempre que quiera, 
es tan fácil como cerrar los ojos y pensarte.

Nosotras podemos reducir las distancias por skype, 
que nos ayuda a olvidarnos por un rato lo lejos que estamos.

Nosotras podemos surcar los cielos y la tierra 
para darnos caza la una a la otra,
para volver a reír juntas.


Y la mejor recompensa es ver tu despertar y tus risas inagotables.


El destino es aún más despiadado, 

él me obliga a quedarme aquí
mientras tu desplegas tu alas 
para volver a nuestra ciudad 
a empezar a comerte el mundo. 
Me obliga a quedarme cuando yo
 me iría ya a tu lado al fin del mundo.


Ahora, mi niña, como tú ya sabes: 
sin miedo, abre tus alas y espérame 
en cualquier parte del planeta; 
que yo iré por ti

miércoles, 13 de septiembre de 2017

tu risa

Tu risa...

Confieso que me encanta cómo suena tu risa.
Y creo que es de las cosas que más me gustan de ti, desde el primer día.
Me encanta cómo tu risa inunda todo de primavera.
Cómo conviertes cualquier mal en algo pasajero con tus carcajadas.
Cómo salvas el día a cualquiera que tenga el privilegio de oír cómo te ríes.

Debe ser cosa de magia... 
como casi todo lo relacionado contigo.

Tu risa tiene efectos curativos.

A mí me arreglaste entera por dentro con esas risas tuyas que me contagiaban 
y llenaban de alegría hasta la última célula de mi ser.

(Por fuera me arreglaste con tu cariño y tus mimos, pero eso es otra historia...)

Esa risa tuya que declaró la guerra a mis demonios  y los mató a carcajadas...
Esa risa tuya es lo mejor que me puede pasar cuando estoy contigo.

Verte reír y ser yo la culpable es el mejor de los delitos que puedo cometer.

Y, si pudiera, te haría reír a pleno pulmón 
con premeditación y alevosía y que me detengan 
por provocar esa oleada de felicidad 
que contagias cada vez que te ríes.

He escuchado millones de risas durante 21 años, millones... 
pero ninguna otra me cura como la tuya.

Ninguna otra suena en mi mente cuando me pongo triste
Ninguna otra me ha cerrado todas las heridas que me quedaban.

Y gracias porque
prometo que no hay nada en este mundo
que me salve como tu risa.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Casa eres tú

Túmbate conmigo cuando cierre los ojos.

Abrázame como solo tú sabes.

Agárrate justo, ahí, en tu sitio, 
junto a los latidos de mi corazón que funciona para ti.

Repíteme que me quieres una y otra vez, 
mientras mi corazón te habla de amor.

Cierra los ojos y concéntrate.

Y oirás cómo se para el tiempo y que nos quedamos ahí.

Tú y yo. Yo y tú.

Que el mundo espere y 
el tiempo nos regale la oportunidad de quedarnos así hasta que tú quieras.

Dejaré la puerta abierta, para que puedas irte y volver cuando quieras.
Yo siempre esperaré a que vuelvas a tumbarte a mi lado.
Yo siempre me quedaré contigo.
Porque, para mí, casa eres tú