miércoles, 30 de diciembre de 2015

Paso de página

“Mis párpados eran cada vez más pesados, mi visión más borrosa y mi respiración se iba ralentizando mientras me dejaba arrastrar hacia el mundo de los sueños. Cada noche ansiaba que llegara ese momento para encontrarme contigo”. Elvira Luna


Hace tiempo que sólo te tengo cerca de mí cuando Morfeo me reclama.

Morfeo, de una puñetera vez, se está portando bien.
Me he hecho la mejor amiga de la noche.

Y te sueño cada noche.
Miento, nos sueño.
Porque no te sueño a ti solo, sino a mi lado.
Vivo sin querer nada más que reunirme contigo en mi subconsciente cada noche.

Ahora odio la mañana.

Ahora, más que nunca, la alarma de despertador me resulta odiosa.
Ahora, más que nunca, me paso el día deseando que anochezca para volver a tus brazos.
Mi raciocinio no hace más que advertirme que estoy yendo en dirección contraria a mi vida. 
Me dice mi corazón que está demasiado cansado de sólo tenerte por las noches. Mientras ponen carteles de se vende en los huecos que quedaron tras de ti.
Me dice mi nariz que ya no hay nada que huela a ti por la vida.
Me dicen los ojos que cada vez les cuesta más buscarte y que están cansados de que solo quiera cerrarlos. 
En definitiva, me llevan a darme cuenta de que tengo un nudo en la garganta que ha hecho que no pueda  digerir todo esto.
Toda tu ausencia.
Pero mis manos dicen que ya van a cambiar de hoja, de una vez por todas, porque el resto aún no está escrito.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Hacia una vida nueva




Me di cuenta al despertar ese día. 

Todo el mundo conoce esa sensación de sentir que no está yendo bien la cosa, que se está equivocando... 
Sí, esa es la sensación exacta.
Cansada de intentarlo una vez tras otra, esa mañana, me dije a mi misma que se acabó. 
Miré las fotos que sostenían a esas paredes tan vacías de amor, con recuerdos semifelices, de momentos semimágicos que jamás supimos aprovechar juntos.
Esto no lo arreglaría ni el mejor de los baños mañaneros, así que me duché rápido. 
Me tomé un buen café.

Removí mis ideas con una cucharada de azúcar. 
Me peiné, y sequé mis ideas.
Me puse las gafas y empecé a verlo claro del todo. 
Me miré en el espejo y solté un gritito de espanto, no sabía quien era esa a quien reflejaba, pues no era yo.

La situación era insostenible. 

“Es definitivo, se acabó" pensé. 
Ese día decidí ponerme guapa por y para mí. 
Ese día, decidí archivar este caso.
Ese día, decidí volver a llevar mi esencia siempre conmigo.

Ese día, decidí cerrar todas las heridas abiertas y tomar rumbo hacía mí, a la verdadera yo.
Miré desde la puerta lo poco que valía la pena, el tiempo perdido dentro, respiré hondo, cerré de un portazo y bajé las escaleras.


Y así me marché de su vida para comenzar la mía, esta vez, siendo yo misma.”- Elvira Luna

miércoles, 16 de diciembre de 2015

transparente e incondicional

Tengo la mala costumbre de empezar a conocer a la gente cuando están pasandolo mal por algo.

Cuando necesitan ayuda.
Tengo la mala costumbre de tener debilidad por las personas que no están bien.
Eso es así.
Pero tiene su razón, y es que me gusta ayudar, llamadme rara.
Me siento útil y es más fácil que una persona te empiece a querer cuando estas curando sus heridas. Es más fácil llegar a ellas.

Cuando eres quien está agarrándole la mano cuando tiene miedo o cuando le estás abranzando para que tu fuerza se una con la suya, porque esta flaquea. Cuando eres el pilar en el que se sostiene porque los suyos se ha derrumbado.
No puedo permanecer inmune al sufrimiento ajeno.
No soy capaz ver a una persona llorar.

Me mata la injusticia.

Siempre digo que creo que mi misión en la tierra es ayudar a las personas.
Y es que, realmente, me veo con esa misión. 
No hay muchas personas que entiendan la palabra incondicional y transparente porque no la practican.
Yo ayudo a cambio de nada y si de paso me llevo una sonrisa, ya me considero rica.
Pero las personas no se dejan ayudar si no confían en la persona que intentan aliviarles el dolor y eso es aún más sencillo. Hay que ser transparente, no mentir, no ocultar, ser hermano de la sinceridad más absoluta.
Si mientes a un alma herida haces que no confíe en ti y que prefiera seguir con su herida antes de dejarte curarla.
Es sencillo, amigos, sed vosotros mismos sin ocultar nada, sin inventar nada y, sobre todo, sin esperar nada.

Esa es la clave para recibirlo todo.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

De casa a hogar

Llevo toda la vida soñando tener un buen futuro.
A la vez que llevo toda la vida temiendo el futuro.
Sin olvidar que llevo toda la vida amando cumplir años.

Es un poco contradictorio, pero ya deberíais saber que en mí es lo más normal.

Siempre he soñado con que, algún día, tendré una casa hecha a mi gusto.
Una casa en la que entre luz del sol en todo momento, con un jardín lleno de jazmines y una fuente.
Una casa con un despacho propio y con una biblioteca propia.
Una casa que sea de revista de decoración, pero decorada por mí.
Una casa que acabe siendo "la casa de mamá" y "la casa de abuela".
Una casa que evolucione a algo más bonito: a hogar.

Un hogar familiar.

Un hogar lleno de recuerdos, visibles e invisibles.
Un hogar en el que siempre se respire paz y tranquilidad.
Un hogar que inspire.
Un hogar en el que el amor sea siempre lo que predomine
y donde la belleza se pueda ver en todo momento.
Un hogar lleno de momentos en familia y con amigos.
Lleno de días de enfados y días de risas.
Lleno de cenas de navidad y de cenas entre amigos, que al fin y al cabo son familia.
Lleno de vida, siempre lleno de vida.

Y sólo a esa pequeña meta aspiro. 
Porque, a veces, realmente 
no se necesita nada más.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Strength Not Found

"Con tu fortaleza, no hay nada a lo que no puedas hacer frente."
"Tú puedes con eso, estoy seguro."

Y como estas frases, infinitas variantes he llegado a recibir en momentos duros.
Hasta el horóscopo me dice que soy fuerte.
Os equivocáis. Sí, os equivocáis todos
No soy fuerte.
Ojalá lo fuese.
Yo soy resistente.
Aguanto, aguanto, aguanto y sigo aguantando y una vez llego a casa, me rompo en mil trocitos.
¿Habéis visto cómo se rompen los jarrones de cristal? Se hacen añicos.
Así soy yo, frágil, como el cristal, cuando los demonios salen de sus jaulas.
Me hago pedacitos y lloro y escribo y pinto y muero.
Muero un poquito.
Y os empeñais en alavar un don que no tengo. 
Pues, no soy fuerte sino resistente.

Es decir, parece que soy fuerte pero no lo soy en absoluto. 
Y me encantaría serlo y decirle a la vida:
“Échame lo que quieras, que conmigo no puedes".

No estoy pidiendo que me cuide nadie. 
No estoy pidiendo que nadie se preocupe por mí, pues de nada sirve. 
Pido ser más fuerte.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Culpable


Quise poner
tierra de por medio,
me di cuenta
de que ya había océanos.
(Teresa Mateo - Doce veces un año)

No me había dado cuenta.
Tonta de mí.

Tantos meses después, cuando decido olvidarme de ti.
Cuando decido poner tierra de por medio me doy cuenta de que ya nos separan universos; que de tu vida a la mía es como de llegar desde Saturno a la Tierra.
Estamos a años luz.
Que duele, sí, duele.
Porque así de lejos te has ido tú solo.

Me seco las heridas.
Me curo las lágrimas.
Perdono a mi inocencia.
Rectifico ante mi corazón.
Y me perdono antes de buscar ayuda.

El juicio está acabando y estás en búsqueda y captura para ser decapitado en mi vida.
Porque estás a punto de salir culpable y entrar en la prisión de mis odios.
Has sido un corrupto, te llevaste todo mi corazón a un paraíso fiscal y has pasado de vivir en palacio a ser un buscado por la justicia de mi vida.

Aun así, aun  siendo víctima.
Si por mi fuera, y no tuviera una abogada de defensa tremenda como es mi mente, yo perdonaría todo.

Perdonaría todo si volvieras con una sola flor, no pido un ramo.
Con los ojos rebosantes de tristeza.
Con el corazón encogido porque me extrañas.

Si hicieras el camino de vuelta a mi casa.
Si recorrieras campos, ríos, bosques, ciudades,
océanos, continentes, planetas, universos.

Todo por volver a mi lado.
Todo por ser nosotros de nuevo.
Te perdonaría.

Pero mi abogada, que es excelente, no me deja.

Te declaro culpable.



miércoles, 18 de noviembre de 2015

Nule die sine linie

No dejes que pase un día sin haber leído o escrito algo que te haya hecho pensar o que no hayas tenido que reflexionar.

No permitas que pasen los días sin un buen libro en tus manos para navegar otras vidas, otras historias.
Las letras nos aportan cultura, nos regalan autonomía y nos hace personas. Personas con capacidad crítica, capacidad de reflexión, al fin y al cabo, personas peligrosas porque piensan.
Peligrosas, no por ser dañinas, sino por saber cuándo están intentando manipularle y porque no se deja engañar.
Peligroso para el sistema, que intenta que no pensemos para que estemos de acuerdo con sus robos, con sus rescates a los bancos con nuestro dinero... con toda la corruptela que estamos viviendo.
Intentan crear muñecos, y vamos por el camino, ya todos tenemos número de serie con el DNI y estamos absorbidos por la tecnología.
Ellos juegan desde sus despachos con nuestro sino, sin importarles que los pobres cada vez son más pobres; que cada vez estamos más en el culo de Europa, pero todos parecen felices con esto, porque en el televisor el “encorbatado” de turno dice que España va bien, que es el país que más crece de la Unión Europea, cuando sabe que miente. 

Por desgracia, esta preciosa nación a la que no dejo de ver bonita, porque España no tiene culpa de las malas decisiones de sus gobernantes, está llena de conformistas.
Sin embargo es normal, nuestra población adulta, en su mayoría, vivió la opresión, vivió el miedo, vivió la muerte de todos los que defendían lo suyo, su libertad. Ese gobierno que precedió a esta democracia que tanto trabajo costó crear, esa dictadura, se llevó por delante a muchas cabezas pensantes, muchos artistas, como Lorca, como Miguel Hernández que eran peligrosos por pensar o que les obligó a irse para salvar la vida, para contarlo en el exilio, en una época en la que el mundo estaba enfadado en general.

Por ello nuestros gobernantes, quieren que nuestros niños, nuestro futuro no sea capaz de pensar y actuar por sí mismo; por ello nos suben las tasas en las universidades, por eso no cuesta lo mismo medicina que bellas artes porque intentan hacer que los estudios "importantes" solo puedan tenerlos los hijos de personas importantes.
Abramos los ojos y dejemos de conformarnos con todo.

¿Cuánto tiempo más vamos a seguir permitiéndoles destrozar todo por lo que se ha luchado tanto, España?
¿Cuándo vas a aprender a alzar la voz contra la injusticia?
¿Cuándo vamos a defendernos de estos abusos?
Dejemos de conformarnos con ser simples marionetas, simples ladrillos en la pared.





Fátima Villegas

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La búsqueda interminable

Te estoy buscando.

Te busco en tu nueva versión de ti.
Busco para encontrar un poco de tu verdadera esencia.
Busco en tus fotos y no te veo.
Busco y analizo tus nuevas formas.
Te busco en tus canciones favoritas.
Te busco en tus libros favoritos.
Busco en los lugares a los que te gustaba ir para ser más tú.
Busco en tus frases.
Busco en tus antiguos sueños y metas.
Busco en tus ilusiones y miedos.
Busco en la gente que ahora te rodea.

Y no te encuentro. 
No encuentro tu versión original.

Será que llego tarde a la actualización y has cambiado por completo de software. 
Sin embargo yo preferí quedarme en v.o., como las películas buenas.
Pero voy a seguir buscando porque sé, que de un momento a otro, en una buena librería o biblioteca, encontraré tu verdadera versión original de nuevo.

martes, 3 de noviembre de 2015

Vuelta atrás

Te das cuenta de que hay cosas que realmente te importan más que nada y que harías y darías mucho por ello.

Daría lo que fuera porque, ahora mismo, mi móvil se iluminara y fuera tu nombre el que se anuncia como llamada entrante.
Daría lo que fuera porque, ahora que mi vida se está rompiendo a trozos, volviera a tenerte a ti que sabes regenerarlo todo.
Daría lo que fuera por un abrazo más, por un rato más, por un minuto más incluso.
Pero lo daría por lo que eras en el pasado porque ya no sé quién eres.
Daría la vida si me aseguran que de esa manera todas las personas a las que quiero nunca les pasará nada.
Daría todo y más por saber que mi madre es feliz y lo será siempre.
Daría mi voz a cambio de poder seguir escribiendo siempre. 
Daría mis recuerdos más felices a quienes ya no los recuerdan.
Daría al botón de rebobinar 15 años y al llegar allí daría al pausa.

Y ahí me quedaría.
Y así nos quedaríamos todos 
y todo para siempre. 
Y ser feliz eternamente.

¿Y tú?
¿Qué darías tú?

miércoles, 28 de octubre de 2015

¿gente o personas?

¿Cuál es la diferencia entre personas y gente?

Para mí no significan lo mismo.

Como gente entiendo el concepto de masa,
lo veo como algo que no piensa, ni siente,
algo que no está humanizado del todo.
Como sin corazón, sin sentido, sin nada.
Personas, en cambio, está cargada 
de sentimientos, de emociones,
de recuerdos. Personas son familia, 
amigos y mil millones de cosas más.
Al fin y al cabo, humanos que sienten.


Pero, curiosamente, nos pasamos la vida rodeados de gente pero siempre nos decantamos por las personas.

¿Sabes? Yo siempre, vaya donde vaya, y aún más si voy sola, soy consciente de algo: voy a conocer gente.

Pero conocer gente me da igual, la gente viene y va de un lado al otro, todo el tiempo, sin quedarse a ver las vistas de “mi vida real" la que hay siempre,antes o después de conocer gente.

Lo malo es conocer a personas.

Bueno, no es malo realmente.

Lo malo es cuando conoces personas  increíblemente maravillosas que, en apenas unos días se ganan tu corazón. 
Tampoco eso es malo.
Lo malo de veras es conocer personas maravillosas que se ganen tu corazón y, que al cabo de unos días, tengan que volver a sus vidas y a su sitio como tú: “a la vida real”. 
Y eso sí es malo porque se han llevado un cachito de ti. 
Y ahora, no quieres que tu vida real sea la que era antes de ellos.
Ahora tienes que aprender a hacer de tu vida real, otra nueva con ellos. 
No obstante, la distancia sólo separa lugares, no a los corazones.

Y mi corazón está en todos y cada uno de los lados
 donde están las personas a las que quiero.
Porque la gente ni me importa.

A todas las personas de mi vida, y, como no, a mi semana 41.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Simples momentos de paz

Abro mi mente y empiezo a pensar:

Me gusta el sol del invierno.
Me gusta cómo reconforta cuando roza mi piel.
Me gusta el viento, si es de cara.
Me gusta que me haga abrir los ojos para amar más aún a este mundo.
Me gustan los días nublados.
Me gusta que llueva, sobre todo,
si puedo quedarme en mi sofá a ver una película mientras oigo ese sonido.
Me gustan los abrazos.
Me gustan mucho porque me hacen sentir arropada y querida.
Me gusta estar en sitios solitarios porque me gusta estar sola.
Me gusta porque puedo pensar en todo con tranquilidad.
Me gusta el frío.
Me gusta porque visto con sudaderas, cardigans y chaquetas y me encantan.
Me gustan los vestidos.
Me gustan porque me hacen sentir genial conmigo misma.
Me gusta dormir con la ventana un pelin abierta para sentir el aire mientras duermo.
Me gusta la naturaleza porque me hace sentirme más conectada a la vida.
Me gusta conocer personas nuevas a las que querer, pero no me gustan las despedidas.
Me gusta la verdad.
Me gusta porque qué mejor que la verdad.
Me gustan los ratos en familia.
Me gustan porque me siento como cuando era pequeña siempre.
Me gustan los ratos en compañía de mis amigos.
Me gustan porque son la familia que yo he elegido tener.
Pero, en general, me gusta la vida.
Por eso, y solo por eso, 
voy a disfrutar todo esto y mucho más.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Puede que algún día, hoy no.


Algún día me armaré de valor.

Algún día seré capaz de contarte todo lo que vengo callándome tanto tiempo.
Algún día, conseguiré que deje de dolerme tan fuerte sólo de pensarlo y te contaré la de veces que me he callado.
Te contaré la de veces que me has matado hablándome de eso que tanto me dolía sin saberlo.

He podido morir alrededor de mil veces, 
pero he revivido mil y una 
lo podré seguir haciendo.

Te contaré cómo resurgí de mis cenizas. 

Porque convertí en cenizas y resurgí, 
siempre poniendo una sonrisa amable, 
hasta cuando me dolía tanto la vida,
que me dolía hasta sonreír.
Te contaré todas las veces que he reído mientras mi alma lloraba.
Te contaré a qué han venido tantas idas y venidas inexplicables.

Te intentaré explicar qué me pasa por dentro cuando me agobio y salgo de casa sin dar motivo, sin ir acompañada y sin ningún rumbo, a cualquier hora del día o de la noche.


Intentaré que no me juzgues, sino que me entiendas, pues yo nada malo hice.

Intentaré que entiendas todo, hasta lo que ni yo entiendo.

Te prometo que algún día lo haré.
Algún día podré...

Algún día... pero hoy no.

miércoles, 7 de octubre de 2015

La clave

Dime por qué sigo echándote de menos.
Explícame el motivo por el cual me resulta tan dura tu ida.
Dime cómo hiciste, para que yo que creo que nadie muere por nadie, crea que muero a ratos desde que no estás.
Explícame cómo hiciste para marcharte sin dejarme ninguna pista.
Dime que alguna vez te importé, pero te cansaste de mí.
Expícame cómo hacías para entenderme mejor que nadie.
Dime por qué te fuiste y no volviste.
Explícame qué hizo que algún día me quisieras.
Dime qué hice mal para que dejaras de quererme.
Explícame por qué me sigue doliendo tanto tu asencia.
Dime las claves para entenderme, para que así otras personas puedan hacerlo igual que tú.
Explícame cómo se hace para dejar de querer a alguien así de rápido.
Dime que tú también me echas de menos.
Explícame por qué preferiste a tu orgullo.
Dime que tu orgullo te cuida mejor.
Explícame cómo has hecho para cambiar tanto en tan poco tiempo.
Dime que nada ha cambiado, que siempre serás así.
Explícame por qué te sigo queriendo si me duele hacerlo.
Dime que todo esto tiene una razón, que vas a volver.
Explícame cómo haces para que parezca que nada pasa.
Dime que ya no vas a volver nunca más.

Y, explícame cómo me olvido de ti porque estoy cansada, amor. 
Estoy cansada de esperar (te).

miércoles, 30 de septiembre de 2015

No somos piezas

Y no te das cuenta.

Sigues empeñado en juntar piezas para completar tu vida. 

Tu vida no es un puzzle y las personas no somos piezas. La única pieza que tienes eres tú y tu vida es un puzzle pero ya montado, pues, me alegra decirte que ya tienes todo. Nada te puede faltar aunque hayan muchas cosas que pueden aportarte, pero nada completarte, todos venimos completos de serie.

Si nos ponemos metafóricos todos somos un conjunto de cosas: momentos, vivencias, comportamientos, emociones, estilo, sueños etc.

Todos tan únicos y tan perfectos como queramos ser, tan buenos o malos como deseamos. En resumen, somos como queremos ser. 
Así que, ¿para qué empeñarse en juntar piezas o buscar la pieza que encaje en tu vida? 
No lo entiendo.

Ya te he explicado que no podemos ser piezas porque nadie está incompleto; ya sabes que no necesitas nada. Nada que no quieras.

Así que, ocúpate de ser tu única pieza.
O lo que es igual, quiérete.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Empezar de cero, o quizás no.

Quisiera empezar de cero...

Quisiera tener la oportunidad de arrancar de nuevo el motor de mi vida por primera vez, pero con todos los errores apuntados.
Quisiera enmendar todas y cada una de las cosas malas que hice a alguien.
Quisiera poder saber quién me iba a hacer daño, para evitar que entrara en mi vida.
Quisiera poder haber sido más egoísta y peor persona para sufrir menos.
Quisiera decidir dejar de tener tanta paciencia y temple con casos que no merecen la pena.
Quisiera evitar dolor a personas a las que quiero, advirtiéndoles qué viene después.


Quisiera tantas cosas imposibles que no sé donde poner fin. 

Pero, si lo pienso bien, si me dejaran empezar de cero, volvería a disfrutar de la misma manera y con las mismas personas.
Si lo pienso bien, no me quitaría el lujo de volver a estar con las personas que me han hecho daño, porque de una u otra manera, las echo de menos.
Si lo pienso bien, cometería los mismos errores para asegurarme de aprender las lecciones de vida que estas me han dado.
Si lo pienso bien, dedicaría más tiempo a querer más, si se puede, a las personas que me quieren y se preocupan por mí, incondicionalmente.
Si lo pienso bien, viviría de nuevo mi vida aunque lo haría más intensamente, porque, si lo pienso bien, aunque no lo haya hecho todo siempre bien, lo he hecho como sabía y quería en ese instante.


Y eso es lo que realmente importa.
VIVE, a tu manera.

martes, 15 de septiembre de 2015

Quiere

Las palabras “te quiero" cada vez pierden más su pureza. 

Cada vez más se dicen con más despreocupación, cada vez más se usan con más descuido... 
Recuerdo, una vez, de pequeña, mi madre siempre me daba las buenas noches y me decía: “te quiero mucho, mi vida" a lo que yo le contestaba “yo también te quiero mucho, mamaita".

Un día no me dijo te quiero mucho, sino te quiero y yo me enfadé porque pensaba que ese día me quería menos que antes. Mi madre al verme poco conforme, me miró a los ojos y me dijo: Pequeña, un te quiero es más puro sin el mucho. Hay que querer, sin medidas ni cantidades, por lo que nunca más te diré te quiero mucho, porque nada puede medir el amor que te tengo.

Es algo de lo que nunca me olvidaré. 

Qué razón tenía mi madre, el amor no se mide. Uno no decide querer, simplemente, quiere y es un sentimiento tan puro que cuantificarlo es convertirlo en impuro.
¿Por qué medirlo? ¿Por qué intentar planificarlo? 
Querer es mucho más que eso.
O alguien conoce algo más puro que un te quiero a los ojos, porque yo no.
Creo que el problema reside en que hay gente que lo dice sin sentirlo, como si le sobraran en su garganta; mientras, hay personas que, por timidez o lo que sea, no es capaz de decirlo; y, por otro lado, está la gente como yo, que lo dice cuando lo siente, porque verdaderamente lo siente y tiene que expresarlo.


Así que, empecemos a cuidar los te quiero 
para que querer nunca pierda su pureza.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Balance.

Hice balance al marcharte tú, definitivamente.
Fue como una especie de inventario en una tienda. Pero fue, lamentablemente, negativo. Las ganancias al marcharte fueron nulas, totalmente.Podríamos decir que eran negativas.
Al parecer, perdí casi el cien por cien de los sentimientos que sentía anteriormente. Desaprendí muchas cosas de mí por aprender de ti. Sin embargo, nunca dejé de ser una persona aplicada y me puse manos a la obra de nuevo, enfrentándome así a la batalla de volver a conocerme entera antes de nada.
Para volver a conocerme tuve que trabajar seriamente con mis 5 sentidos. Pero estuvo muy bien porque redescubrí que:
 Pensaba que mi helado favorito era el de chocolate negro, pero no era así era el favorito tuyo, el mío es el helado almendrado de chocolate blanco.
 Redescubrí que me encanta llegar a casa, poner mis pies descalzos en el suelo y sentirlo calentito, porque pensaba que lo prefería frío como lo hacías tú. Pero no, mi sentimiento real es en el suelo cálido, de primavera.
 Me di cuenta de que me gusta dormir con la ventana abierta, todo el año, para que me dé un poco de brisa y ventilación a mi habitación. Pero había dejado de gustarme porque te daba miedo que alguien se colara o porque tenías frío.
 Reaprendí que no me gusta desayunar algo caliente, si no estoy con dolor de garganta. Siempre preferí mi Cola-Cao frío en taza grande, pero me acostumbré a calentar los dos vasos juntos.
 Desaprendí cómo me gustaba oír y ver la lluvia tras el cristal, sólo porque a ti te deprimía no ver el sol tras el cristal. Así que, este invierno, volví a retomar mi pasión.
 Vi que muchas más cosas habían cambiado, como mi olor favorito (azul), mis comidas favoritas (lentejas), mis películas favoritas (Moulin Rouge, My fair lady, Cenicienta)… Perdí en esencia más de lo que gané, finalmente. Y si pierdes esencia te pierdes tú mismo.
Lo que trato de decir es que nunca nadie debe su esencia en ningún sentido porque no hay nada más importante que ser uno mismo y, sobretodo, quererse a uno mismo sobre todas las cosas, porque cuando olvidamos esto, dejamos de ser nosotros mismos.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Sin (tu) rastro


Te fuiste sin dejar ni un rastro.

Me quedé desorientada.
Normal, estaba acostumbrada a encontrarte siempre en el mismo sitio.
Y cuándo no estabas allí, me dejabas un rastro de miguitas de pan, que yo seguía, hasta llegar de nuevo hasta ti.

Pero te busqué y no estabas.

No estaban las miguitas tampoco.
No había nada para volver a encontrarme contigo.
Esta vez te marchaste para siempre.

Pensé que me ponías a prueba. 

Pensaba que querías que te buscara. 
Y eso hice.
Te busqué por todos lados.
Pero te habías ido de todos los sitios. 


De todos los sitios menos de mí
No te fuiste de mi mente, de mi corazón... 
Pero sí te fuiste de mi vida.
Desde entonces te busco. 
Te busco por todos los lados.

Busco posibles rastros o pistas que me hayas dejado. 
Pero no hay.
No hay nada que me de una pista sobre ti, sobre tu huida, sobre tu vida.
Yo no creía en el horóscopo.
Pero recordé tu signo.
Gracias a este estuve un tiempo creyendo que sabía algo de tu nueva vida.
Pero no.
Así que, mientras tanto, te sigo esperando.
O quizás no.


Quizás me aburra de esperar y buscar 
y me vaya yo también. 
Y si eso pasa ,te aseguro,
 nunca jamás nos encontraremos.