miércoles, 11 de octubre de 2017

te necesito

Lo admito.
Te necesito.
Te necesito tanto como mi corazón al sístole y al diástole para mover mi sangre.
Te necesito tanto como mis pulmones al aire que respiro.
Te necesito tanto.
Podría incluso decir que soy dependiente.
Soy dependiente de tus ojitos miel que me matan.
Soy dependiente de tus miradas que hablan más que tú boca.
Soy dependiente de tu voz que es un relajante instantáneo.
Soy dependiente de tu sonrisa que ilumina más que cualquier luna de cuarto creciente.
Soy dependiente del sonido de tu risa que me contagia de felicidad.
Soy dependiente de tus manos de hielo y que recuperan su calor en las mías.
Soy dependiente de tu pelito precioso que no es más que una muestra de tu fragilidad.
Soy dependiente de tu rota espaldita a la que yo poco a poco voy arreglando.
Soy dependiente de tus abrazos que me hacen sentir en casa esté donde esté.
Soy dependiente del tacto de tu piel que es indescriptible.
Y soy dependiente de casi todo lo que te hace ser tú.

En definitiva, soy dependiente, por ello y necesito tenerte cerca para verte y oírte mi musa.
Sin ti esto no sería nada.

Que nada nunca nos separe y que siempre sigas siendo siempre la mejor musa que haya dado el mundo.
Y, sobre todo, que nunca dejes de ser tan mía y 
que nunca me dejes dejar de ser tan tuya

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Enemigos

El destino y la distancia son esos dos malditos que están aliados en nuestra contra.
Nuestros enemigos


La distancia se empeña en tenerlos lejos.

Pero, mi pollito, ellos no saben que nuestro lazo 
es tan fuerte que sabemos evitarlos 
y que hacemos malabares para volver a unirnos.


Tú estas siempre conmigo... 
por muy lejos que estés.

Yo te puedo sentir a mi lado siempre que quiera, 
es tan fácil como cerrar los ojos y pensarte.

Nosotras podemos reducir las distancias por skype, 
que nos ayuda a olvidarnos por un rato lo lejos que estamos.

Nosotras podemos surcar los cielos y la tierra 
para darnos caza la una a la otra,
para volver a reír juntas.


Y la mejor recompensa es ver tu despertar y tus risas inagotables.


El destino es aún más despiadado, 

él me obliga a quedarme aquí
mientras tu desplegas tu alas 
para volver a nuestra ciudad 
a empezar a comerte el mundo. 
Me obliga a quedarme cuando yo
 me iría ya a tu lado al fin del mundo.


Ahora, mi niña, como tú ya sabes: 
sin miedo, abre tus alas y espérame 
en cualquier parte del planeta; 
que yo iré por ti

miércoles, 13 de septiembre de 2017

tu risa

Tu risa...

Confieso que me encanta cómo suena tu risa.
Y creo que es de las cosas que más me gustan de ti, desde el primer día.
Me encanta cómo tu risa inunda todo de primavera.
Cómo conviertes cualquier mal en algo pasajero con tus carcajadas.
Cómo salvas el día a cualquiera que tenga el privilegio de oír cómo te ríes.

Debe ser cosa de magia... 
como casi todo lo relacionado contigo.

Tu risa tiene efectos curativos.

A mí me arreglaste entera por dentro con esas risas tuyas que me contagiaban 
y llenaban de alegría hasta la última célula de mi ser.

(Por fuera me arreglaste con tu cariño y tus mimos, pero eso es otra historia...)

Esa risa tuya que declaró la guerra a mis demonios  y los mató a carcajadas...
Esa risa tuya es lo mejor que me puede pasar cuando estoy contigo.

Verte reír y ser yo la culpable es el mejor de los delitos que puedo cometer.

Y, si pudiera, te haría reír a pleno pulmón 
con premeditación y alevosía y que me detengan 
por provocar esa oleada de felicidad 
que contagias cada vez que te ríes.

He escuchado millones de risas durante 21 años, millones... 
pero ninguna otra me cura como la tuya.

Ninguna otra suena en mi mente cuando me pongo triste
Ninguna otra me ha cerrado todas las heridas que me quedaban.

Y gracias porque
prometo que no hay nada en este mundo
que me salve como tu risa.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Casa eres tú

Túmbate conmigo cuando cierre los ojos.

Abrázame como solo tú sabes.

Agárrate justo, ahí, en tu sitio, 
junto a los latidos de mi corazón que funciona para ti.

Repíteme que me quieres una y otra vez, 
mientras mi corazón te habla de amor.

Cierra los ojos y concéntrate.

Y oirás cómo se para el tiempo y que nos quedamos ahí.

Tú y yo. Yo y tú.

Que el mundo espere y 
el tiempo nos regale la oportunidad de quedarnos así hasta que tú quieras.

Dejaré la puerta abierta, para que puedas irte y volver cuando quieras.
Yo siempre esperaré a que vuelvas a tumbarte a mi lado.
Yo siempre me quedaré contigo.
Porque, para mí, casa eres tú

miércoles, 30 de agosto de 2017

Mi Chica Revolucionaria

Inspirado por Diego Ojeda y mi Chica Revolucionaria.
Todo poeta tiene su propia chica revolucionaria.
 
Mi Chica Revolucionaria tiene veintitres años,
es graduada
y habla cuatro idiomas.
 
Ella está Made in Holland,
tiene una hermana mayor a la que adora
y dos perros que ama con su vida.

De pequeña fue un pollito rebelde y
 lo único que se ve aún de ello
es su carácter implacable.

Mi Chica Revolucionaria ha tenido problemas,
como cualquiera,
pero al llegar a mí tenía un corazón por enmendar.
Quizás por ello, antes de mí no confiaba,
nadie se había empeñado en quitarle la coraza
y ayudarle a cicatrizar descubriendo sus heridas...
              y sus miedos  
                                                                          El miedo, siempre el maldito miedo.

De su infancia sé poco,
pero sé que
en Holanda fue muy feliz.
Más tarde la bajaron a España y
la cosa aquí no era tan bonita.

Ama a los animales y a la naturaleza.
Y no sabéis lo precioso que es verla
cuando ve a caballos o a perros (sobre todo).
Es vegetariana y de verdad que le apena
mucho que nos comamos a los animalitos.

Mi Chica Revolucionaria es muy coqueta,
 sencilla y perfeccionista al máximo nivel.
Parece una muñequita,
sin embargo es una gran mujer 
es mujer fuerte y decidida.
El miedo jamás la paraliza...
y desde que ella está yo casi no conozco
el miedo a hacer nada

Si está feliz, canta...
                    y, a veces, lo hace hasta bien.

No se enfada conmigo ni aunque lo merezca
y yo a ella, con su carita, le perdono hasta un pecado capital.

Ella es la dueña de la mayoría de mis poemas,
del tatuaje que escondo en mi costilla derecha;
mi mejor remedio contra el miedo
y contra los dolores de corazón.
Ella es el arcoíris tras la lluvia,
la dosis necesaria de razón cada vez que enloquezco,
la calma tras la tempestad;
el sístole del diástole de mi corazón
y, prácticamente, todos los ingredientes necesarios
para cocinar mi felicidad se los sabe de memoria.

Ella se ha hecho dueña de gran parte de mi mundo sin darse cuenta.
Ella es única y eso.. eso solo lo sé yo
porque es mi Chica Revolucionaria.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Que te quedes por ti

Quiero que te quedes.
Ya que llegaste, lo suyo es que te quedes.

Quédate amor.
Pero no te quedes porque yo te lo pido.
Quédate porque lo sientes así, porque no ves vida sin tenerme.
Quédate porque me quieres.
Quédate porque me necesitas.
Quédate sin pensar en el qué pasará.
Quédate porque sí, porque te da la gana.

Pero no lo hagas porque yo lo quiero, no lo hagas pensando en mí.
Se egoísta y quédate sólo mientras quieras hacerlo.

Conmigo tienes la puerta abierta para entrar y salir cuando te plazca.
Y teniendo la posibilidad de estar en cualquier otro lado y de no ser de nadie, que prefieras quedarte tumbada conmigo a observar nuestra luna y ser solo mía; aunque yo quiera que seas del mundo para que sepan el diamante que eres.

Quédate porque te quieres quedar.
Quédate porque no ves más allá de estar a mi lado.

Yo haré lo mismo y me quedaré mientras siga viendo mi futuro a tu lado.
Me quedaré mientras te siga queriendo cada día más y más.
Me quedaré mientras me sigas inspirando.

Pero lo más importante: 
me quedaré hasta que 
me obligues a irme porque 
sé que sin ti no puedo vivir

miércoles, 16 de agosto de 2017

(No) Estamos tan lejos...

Dices que no estamos tan lejos...
pero cuando estiro el brazo no te alcanzo.

Dices que no estamos tan lejos...
que puedo soñarte, oírte, olerte.

Dices que no estamos tan lejos...
pero al despertar no te veo dormida y antes de dormir no te puedo tocar el pelo.

Y claro que la distancia separa cuerpos y no corazones,
pero porque el mío te lo llevaste tú...
Así que está en su sitio.

Pero te echo de menos, es inevitable, 
y día a día me consume saber que no es suficiente con todo el tiempo que llevamos lejos,
 que esto sólo era la mitad y que queda una larga racha más sin poder dormirme
en esa Luna de cuarto creciente que llevas por sonrisa.

Que aún falta para poder abrazarte
o mirar como duermes o despiertas.

Dices que no estamos tan lejos...
pero es que no entiendes que,
para mí, lejos es estirar el brazo
y no poder tocarte.













miércoles, 9 de agosto de 2017

Escóndete. Escapa. Huye.

Escóndete
pero déjame pistas para poder encontrarte. No me lo pongas dificil.
Escóndete
y déjame por escrito dónde estarás, pero hazte la sorprendida 
cuando te encuentre e intenta escaparte de mí.
Inténtalo
pero déjame atraparte con un abrazo y hacer que se detengan tus nervios y el tiempo.
Escóndete y escápate de mí
pero siempre para que te encuentre y te atrape
Hazlo para que cuando de contigo te coma a besos y te mate a cosquillitas en la barriga.

Huye de mío
Para que te busque. Para que compruebes que te seguiría a cualquier parte.

Huye siempre que lo necesites, siempre que tengas dudas...
pero cuidado, te daré al encuentro enseguida aunque no me dejes pistas, 
para que recuerdes que te quiero.

Escápate. Escóndete. Huye.

que te voy a encontrar porque, vayas donde vayas, tu corazón me llama.
Porque, aunque te escondas, escapes o huyas; siempre podré dar contigo.











miércoles, 2 de agosto de 2017

Inevitable

No puedo evitar sonreír cuando hablo de ti.

Al igual que no puedo no estar feliz cuándo estás a mi lado.

No puedo evitar querer que la marca que me has hecho en el corazón se vea reflejada.

Y es que hace demasiado tiempo que no sentía una conexión tan real, ni tan pura y pensaba que no podía conectar tan bien con alguien sin que se fuera.

Pero desde el minuto uno 
me empezaste a partir esquemas 
en lo que mis manos 
intentaban arreglar tu espalda.

Entraste por la ventana cargada 
de canciones en las que te meterías 
para que me recuerden a ti; 
de miradas que leen el alma; 
de inspiración pura; 
de palabras que se ganan más mi amor cada día;
de promesas que empiezo a creer 
que se pueden cumplir y 
de sonrisas que matan demonios.

Viniste a asegurarme que, 
de ser necesario, 
te tirarías de lleno al fuego por mí.

Viniste para creer en mí y 
convertirte en una pequeña musa para 
esta aprendiz de poeta.

Desde que llegaste, 
los días tienen una luz diferente si estás a mi lado, 
o si te siento a mi lado.

Desde que estás aquí el mundo es más maravilloso.

Y quiero quererte para siempre porque sí, 
porque he entendido que no hay mejor motivo 
que la paz cuando veo asomarse tu sonrisa.

Y quiero quedarme a tu lado y 
que me cuentes tus secretos 
mientras te hago cosquillitas en la cabeza 
y que me leas en los ojos lo importante que eres 
en este desconfiado corazón.

Y quiero protegerte de todo el daño que pueda y que, 
aunque me conozcas de sobra, y veas todo lo feo que llevo aún dentro, 
prefieras quedarte aquí.

Quiero que te des cuenta de que ya eres de aquí dentro 
y que no quiero dejar de quererte 
y mucho menos que tú dejes de hacerlo.

Por ello celebro por ti, 
por tu llegada, 
por tu incondicionalidad, 
por tu sonrisa salvadora, 
por tu inspiración, 
por tu magia 
y por tus sentimientos.

Te quiere,
tu aprendiz de poeta






miércoles, 26 de julio de 2017

Si volviera a nacer

Sinceramente, si yo volviera a nacer cometería los mismos errores;
caería en las mismas trampas;
dejaría que me volvieran a hacer el mismo daño...

No cambiaría absolutamente NADA

Y, es que, si volviera a nacer me aseguraría de tomar los mismos pasos y decisiones...
Todo por volver a encontrarme contigo.

Y al encontrarte haría exactamente todo igual,
al menos al principio,
luego, quizás, aprovecharía aún más el tiempo a tu lado.

Es que aunque volviera a nacer  mil veces más, te buscaría en todas ellas.

Volvería a ti de la misma forma, en el mismo momento,
con la misma sonrisa, con las mismas ganas de conocerte.

Si volviera a nacer me daría el lujo de repetir todos los momentos buenos,
pero también los malos (que son menos)
porque con cada discusion sólo estamos aprendiendo a querernos más.

Si volviera a nacer quizás llevaría mejor esta maldita distancia 
que se empeña en estar medio y 
a la que vamos dando esquinazo cada vez que podemos.

Si volviera a nacer volvería a mimarte;
a escribirte; 
a hacerte fotos con mi cámara;
a observar cómo te despiertas;
cómo tomas café;
cómo te vistes;
cómo escuchas cuando te leo...

Si volviera a nacer volvería a sentir.
Si volviera a nacer ,
sólo tengo claro,
que te buscaría a ti.


























miércoles, 19 de julio de 2017

Carta de solicitud

Déjame desojarte pétalo a pétalo, pequeña flor.

Permíteme hacerte sentir la magia que tú irradias con cada mirada, con cada sonrisa.

Déjame abrazarte hasta romperte y recomponerte pieza a pieza con mis palabras.

Permíteme acariciar tu piel de tercipelo y seda para calmar tu corazón.

Déjame escribirte hasta que se me agoten las fuerzas
e inspírame hasta el último de mis días.

Permíteme ir de tu mano en este camino que me ha tocado
y no me sueltes por mucho que el diablo te tiente a hacerlo.

Déjame gritar al mundo que eres mía mientras lo recorremos
y mientras nos lo comemos.

Permíteme quedarme en tu vida, yo no quiero que te muevas de la mía.

Déjame demostrarte que, como yo, nadie te puede querer
ni cuidar porque hace tiempo que formas parte de mí.

Permíteme decirle a la Luna que jamás conseguirá hacer tu sonrisa
tan bonita como la haces tú.

Déjame ser tu mayor apoyo,
tu compañera de viaje
tu confidente,
tu conciencia,
tu poeta,
tu fuerza 
y tu debilidad.

Permíteme disfrutar contigo la vida, pues sin ti no hay forma.

Permíteme tomarte de la mano y acompañarte así,
con mi amor y protección,
toda la vida.

Permíteme, finalmente, quererte sin más, sin condiciones...
bueno, una única condición:
que me quieras y quieras seguir
haciéndolo, por siempre jamás.



















































miércoles, 12 de julio de 2017

tan tuya. tan mía. tan nuestra. P.2

Cómo te atreves a culparme de cambiarte la vida...
cómo si fuiste tú la primera en darle un giro de 180º a mi vida
hasta quitarme toda la oscuridad.

Cómo quieres que no llame inspiración a la persona que consigue sacar de mí los mejores versos
las mejores ideas,
las mejores sonrisas
los mejores momentos

Cómo te atreves a llegar con la espalda rota, pero con esa sonrisa 
tan tuya, tan mía, tan nuestra
capaz de romperme todos los esquemas.

Cómo te atreves a mirarme con esos ojitos miel y matar todos los demonios;
descodificarme el alma y
dejarme sin miedos.

Cómo te atreves a venir a dejarme sin palabras, ahora, que llevo 20 años sin callar.

Cómo te atreves a hacer sentir a un corazón que se conformaba con pasar desapercibido, que latía por obligación.

Cómo te atreves a ser tan mía, tan mía tan mía; que te llevo grabada conmigo.

Cómo te atreves a estar conmigo cuando no lo estás
o a hacer de cualquier sitio el lugar más bonito del mundo
con tu mera presencia.

Tú no pediste esto...
A mí me cogió por sorpresa...

Ahora sin ti no vivo.
Ahora sin ti no sé vivir.

Así que sigamos sintiendo
viviendo
latiendo
queriendo...
pero la una a la otra.











miércoles, 5 de julio de 2017

La diferencia


 Siempre he tenido unos gustos diferentes y unas preferencias de ocio poco comunes.

Desde pequeña sé disfrutar y valorar estar en mi propia y exclusiva compañía. De hecho, aunque me considero extremadamente sociable, siempre he marcado mi espacio y tiempo personal como algo sagrado.
Pero eso me convierte en "rara", ya que no es muy común eso de llevarse tan bien con uno mismo, tal y como yo me llevo conmigo misma. 

Siempre he disfrutado de una tarde de lluvia con una mantita y un buen libro o una buena peli;
de un atardecer en septiembre junto a la orilla del mar;
de tumbarme con cascos y oir música tras un día de estrés;
de las sonrisas sinceras que me regalan mis seres queridos;
de los detalles tan pequeños como un "te quiero" en el espejo;
de la brisa de las noches de verano;
del olor a chimenea o a tierra mojada...

Siempre me ha gustado sentarme de espalda al sol en otoño para sentir su frágil calidez treparme por las vértebras, a la vez que la brisa fresca me roza la cara.

Jamás podré explicaros lo que me inspira sentarme a leer o escribir en cualquier banco de cualquier parque mientras oigo a la naturaleza que me rodea.

No obstante, jamás me he autodenominado "rara", de hecho, no creo que lo sea. Yo me considero "diferente".
Lo raro es que el resto de gente no se permita difrutar tanto como yo de lo que realmente les gusta.

miércoles, 28 de junio de 2017

Mi ventana

Todas las mañanas, desde que no estás cerca...
todas, sin excepciones,
                                                                nada más despertar
                                                                       voy a mirar por mi ventana.

Sí, lo hago todos los días desde que te fuiste.
Te preguntarás para qué.
Hasta yo me lo pregunto, a menudo.

No obstante, no sabría dar una razón ni lógica, ni acertada.

A veces, creo que es una manera de buscarte, de sentirte más cerca.

Cuando despierto y voy a mirar por mi ventana, 
              recorriendo los mismos cinco pasos que tú, 
                                              te siento en casa de nuevo.

Y creo que cuando lo hago lo único que busco 
es conocerte más y me paso un buen rato
buscando qué es  lo que tanto te gusta
de estas vistas, tan corrientes, que hay en mi ventana.

Creo que lo único que hago al mirar por la ventana
es preguntarme por qué
te gustaba tanto pasar ratos
observando el exterior invernal del que nos refugiábamos 
mientras yo desprendía el calor de la primavera de Mayo,
suficiente, para aliviar nuestro gélido Enero...

Hay días que veo lo que hay a través de mi ventana
               y te mando una foto adjunta a tus buenos días
                    para que esboces esa sonrisa nada más despertar
como cuando me sonreías a mí cuando volvías de mirar por la ventana.

Siempre he creído en (tu/la) magia
                           y creo que, realmente,
                               lo que hacías al mirar por la ventana
                                   era comprobar que todo seguía su ritmo
                                              que podías tumbarte un poquito más a mi lado.

Sólo comprobabas que el mundo seguía en pie,
que tu magia no era necesaria fuera, pero sí dentro.
Y, por ello, volvías a mi lado          
a que te mimara, un ratito más
para tener magia para todo
lo que podía ser el día.
Aunque, quizás, sólo fantasee o te quiera más de la cuenta...
la verdad, es que no lo sé.

Sólo sé que espero impaciente a que vuelvas,
                        a que duermas de nuevo en casa
                                                y mires por mi ventana
                                                    para dejar de hacerlo yo.
















miércoles, 21 de junio de 2017

La verdadera riqueza

De pequeña siempre creí que mi mayor tesoro
eran mis muñecas y mis peluches
a los que cuidaba con mimo y dulzura.

Como toda niña, jugaba con ellos, los vestía...
En definitiva, los cuidaba porque eran mi gran tesoro.

Con el paso del tiempo, mi percepción empezó a cambiar...
pues creía que mi mayor tesoro eran mis libros y otro par de posesiones más.

Ahora...

Ahora me doy cuenta de que me engañaba a mí misma todo el tiempo.

Mi tesoro más grande está compuesto de nombres propios, con acciones y palabras. 

Mi mayor tesoro es lo que más tiempo me ocupa,
lo que más cuido...
y os voy a decir por qué está compuesto.

En mi baúl del tesoro tengo a mis ángeles de la guarda, 
uno de ellos, por desgracia, ya es un angelito del cielo.

También están mis cuatro soles y mis dos pequeños terremotos 
porque cada uno de estos seis, aunque alguno lo desconozca, son mi perdición.

Y eso no es todo, después tengo a un loquito que es mi compañero de vida, de baile y que no me puede faltar ni un día.

Además de mis tres incondicionales que me esperan esté en la parte del mundo en la que esté y que hacen un hogar de un pisito de Triana.

Otra pieza muy importante es mi compañera de viajes y aventuras; mi terremoto y mi calma a la vez; esa que ha dejado marcas profundas en tiempo récord.

Y, por último e igual de importantes, mi despegaita, mi chochi y mis hermanas pequeñas. Esas con las que las noches son eternas y quienes me hacen reír hasta que duele.


Así que soy inmensamente rica, mi baúl está repleto
y nunca me había dado cuenta...

hasta que, un día,
 me detuve a ver fotos.