miércoles, 26 de julio de 2017

Si volviera a nacer

Sinceramente, si yo volviera a nacer cometería los mismos errores;
caería en las mismas trampas;
dejaría que me volvieran a hacer el mismo daño...

No cambiaría absolutamente NADA

Y, es que, si volviera a nacer me aseguraría de tomar los mismos pasos y decisiones...
Todo por volver a encontrarme contigo.

Y al encontrarte haría exactamente todo igual,
al menos al principio,
luego, quizás, aprovecharía aún más el tiempo a tu lado.

Es que aunque volviera a nacer mil veces más, te buscaría en todas ellas.

Volvería a ti de la misma forma, en el mismo momento,
con la misma sonrisa, con las mismas ganas de conocerte.

Si volviera a nacer me daría el lujo de repetir todos los momentos buenos,
pero también los malos (que son menos)
porque con cada discusion sólo estamos aprendiendo a querernos más.

Si volviera a nacer quizás llevaría mejor esta maldita distancia 
que se empeña en estar medio y 
a la que vamos dando esquinazo cada vez que podemos.

Si volviera a nacer volvería a mimarte;
a escribirte; 
a hacerte fotos con mi cámara;
a observar cómo te despiertas;
cómo tomas café;
cómo te vistes;
cómo escuchas cuando te leo...

Si volviera a nacer volvería a sentir.
Si volviera a nacer ,
sólo tengo claro,
que te buscaría a ti.


























miércoles, 19 de julio de 2017

Carta de solicitud

Déjame desojarte pétalo a pétalo, pequeña flor.

Permíteme hacerte sentir la magia que tú irradias con cada mirada, con cada sonrisa.

Déjame abrazarte hasta romperte y recomponerte pieza a pieza con mis palabras.

Permíteme acariciar tu piel de tercipelo y seda para calmar tu corazón.

Déjame escribirte hasta que se me agoten las fuerzas
e inspírame hasta el último de mis días.

Permíteme ir de tu mano en este camino que me ha tocado
y no me sueltes por mucho que el diablo te tiente a hacerlo.

Déjame gritar al mundo que eres mía mientras lo recorremos
y mientras nos lo comemos.

Permíteme quedarme en tu vida, yo no quiero que te muevas de la mía.

Déjame demostrarte que, como yo, nadie te puede querer
ni cuidar porque hace tiempo que formas parte de mí.

Permíteme decirle a la Luna que jamás conseguirá hacer tu sonrisa
tan bonita como la haces tú.

Déjame ser tu mayor apoyo,
tu compañera de viaje
tu confidente,
tu conciencia,
tu poeta,
tu fuerza 
y tu debilidad.

Permíteme disfrutar contigo la vida, pues sin ti no hay forma.

Permíteme tomarte de la mano y acompañarte así,
con mi amor y protección,
toda la vida.

Permíteme, finalmente, quererte sin más, sin condiciones...
bueno, una única condición:
que me quieras y quieras seguir
haciéndolo, por siempre jamás.



















































miércoles, 12 de julio de 2017

tan tuya. tan mía. tan nuestra. P.2

Cómo te atreves a culparme de cambiarte la vida...
cómo si fuiste tú la primera en darle un giro de 180º a mi vida
hasta quitarme toda la oscuridad.

Cómo quieres que no llame inspiración a la persona que consigue sacar de mí los mejores versos
las mejores ideas,
las mejores sonrisas
los mejores momentos

Cómo te atreves a llegar con la espalda rota, pero con esa sonrisa 
tan tuya, tan mía, tan nuestra
capaz de romperme todos los esquemas.

Cómo te atreves a mirarme con esos ojitos miel y matar todos los demonios;
descodificarme el alma y
dejarme sin miedos.

Cómo te atreves a venir a dejarme sin palabras, ahora, que llevo 20 años sin callar.

Cómo te atreves a hacer sentir a un corazón que se conformaba con pasar desapercibido, que latía por obligación.

Cómo te atreves a ser tan mía, tan mía tan mía; que te llevo grabada conmigo.

Cómo te atreves a estar conmigo cuando no lo estás
o a hacer de cualquier sitio el lugar más bonito del mundo
con tu mera presencia.

Tú no pediste esto...
A mí me cogió por sorpresa...

Ahora sin ti no vivo.
Ahora sin ti no sé vivir.

Así que sigamos sintiendo
viviendo
latiendo
queriendo...
pero la una a la otra.











miércoles, 5 de julio de 2017

La diferencia


 Siempre he tenido unos gustos diferentes y unas preferencias de ocio poco comunes.

Desde pequeña sé disfrutar y valorar estar en mi propia y exclusiva compañía. De hecho, aunque me considero extremadamente sociable, siempre he marcado mi espacio y tiempo personal como algo sagrado.
Pero eso me convierte en "rara", ya que no es muy común eso de llevarse tan bien con uno mismo, tal y como yo me llevo conmigo misma. 

Siempre he disfrutado de una tarde de lluvia con una mantita y un buen libro o una buena peli;
de un atardecer en septiembre junto a la orilla del mar;
de tumbarme con cascos y oir música tras un día de estrés;
de las sonrisas sinceras que me regalan mis seres queridos;
de los detalles tan pequeños como un "te quiero" en el espejo;
de la brisa de las noches de verano;
del olor a chimenea o a tierra mojada...

Siempre me ha gustado sentarme de espalda al sol en otoño para sentir su frágil calidez treparme por las vértebras, a la vez que la brisa fresca me roza la cara.

Jamás podré explicaros lo que me inspira sentarme a leer o escribir en cualquier banco de cualquier parque mientras oigo a la naturaleza que me rodea.

No obstante, jamás me he autodenominado "rara", de hecho, no creo que lo sea. Yo me considero "diferente".
Lo raro es que el resto de gente no se permita difrutar tanto como yo de lo que realmente les gusta.